商品簡介
Trastocar los tiempos puede ser una jugada precisa para superarlos. La memoria es parte de ese instante ante lo finisecular, la secuencia misma que marca el paso del poeta por su tramoya, su otra temporada a fuerza de ganar otras dimensiones. Fulgor. Rareza. Entelequia sobre los abismos de Nietzsche, de lo que se vale la autora de estas Memorias del Abismo para abrirnos sus parcelas, su continente, su preeminencia.
Esta es la filosof燰 de Miladis Hern嫕dez Acosta, que otra vez vuelve sobre estas magras tempestades para dejar una fe por la memoria s璲nica, tangencial a estas palabras e irrumpir en la poes燰, ante los temas asociados, en cierto modo a la manera de Ezra Pound y William Carlos Williams.
La insularidad nos hace evadir la isla, y aqu?pudiera estar el t鏕ico de estas interrogantes. Este libro viene a editarse en un momento medular donde se necesita ajustar cuentas por ese panorama.
En estas p墔inas Miladis Hern嫕dez Acosta, nos devuelve estas r幦oras, para confiar que hay una especie de dimensi鏮 mayor a otros obst塶ulos. De all?que acusa a la memoria como latigazos sobre el cuerpo del poema escrito; su dimensi鏮 cat嫫tica de esos versos entrecortados pero sedientos y necesarios nos abren brechas para auto reconocernos m嫳 all?de los aparentes escenarios o los fuegos fatuos que en ocasiones envuelven la isla en un raro glamour de po彋icas trascendentalitas. Lo que para Lezama pudiera ser un salto preestablecido, l嶧se Paso es el paso del mulo en el abismo; para la escritora guantanamera ese acto preestablecido es una dicotom燰 para obnubilar la raz鏮, la memoria que va quedando: Bajo el hocico arponeado del abismo / Con francas tachuelas de la miseria.
El ente vivo que se descifra en la ruta hacia el abismo se nos musita en nuestro sino, nuestra mea culpa. El Ser ante la aniquilaci鏮 de los valores axiol鏬icos se nos convierte en un asidero necesario para entender la realidad que nos circunda, y mucho m嫳 all? la decantaci鏮 que hace el escriba ante la tangencial ca獮a del tiempo.
Este es un libro de una madurez conceptual, donde el aliento va ganando espacio en el tono po彋ico, aspecto del verso que poco se ha estudiado en los estudios historiogr塻icos del g幯ero en la isla, pero subyace aqu?como propuesta, como anchura para confirmar el ente que narra estos paisajes llenos de tierra firme, de islotes, pero tambi幯 de mar, de manualidades y de abismos sublimes. La ganancia est?en buscar el fondo de estas comarcas, la fusi鏮 del ojo que ha llegado a realizar tomograf燰s a lo coet嫕eo. Durante el itinerario de este poemario y a mitad del puente, saltan otros autores, Dylan Thomas, Rimbaud, aunque tambi幯 hubiera puesto a T. S. Eliot, cuando nos hablaba de un puente de Londres, pero la autora de estas memorias se ha dejado llevar por sus delirios, la alquimia de estos relieves: relieves Surrealistas como los doraba Dal?
Memorias del Abismo es uno de esos libros que te estremece como si fuera uno la hierba vigorosa que crece en nuestros campos para aferrarnos cada vez m嫳 a la tierra. Pelda隳s estos que gravitar嫕 en m?como una secuencia, a la manera de ese mundo verdadero de Friedrich Nietzsche en sus sentencias, cuando refer燰 que es una idea que ya no sirve para nada, que ya no obliga siquiera; una idea inil y superflua". Encontremos en estas p墔inas un mundo no verdadero, un abismo que nos conduce a otro, y sea a nosotros -mismos- el fin de toda estaci鏮. Aqu?har?silencio.
LUIS MANUEL P仂EZ BOITEL, Ciudad de Cer幯, El Salvador.